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La agenda social para Latinoamérica se impulsa desde la inversión social latinoamericana

Fuente: Fundación AVINA. In Contex 83. – Un nuevo estudio sobre la inversión social para Latinoamérica está siendo desarrollado en base al catálogo de organizaciones donantes disponible en la Plataforma Alianzas por Latinoamérica – PAL. Las primeras observaciones permiten inferir que la agenda social para la Región (impulsada por la tradicional filantropía Norte-Sur) está experimentando un crecimiento desacelerado y relativamente inferior al que se produce en otras regiones y continentes. La inversión proveniente de la mayoría de los actores filantrópicos (grandes ONGs, fundaciones, donantes particulares, donaciones empresariales, etc.) se ha reducido en el último lustro, lo que podría ser percibido como una retracción de la acción social para este y los próximos años. Sin embargo, un análisis más fino permite vislumbrar la consolidación de la inversión social privada de origen latinoamericano en relación a otros actores globales hasta ahora más preponderantes.

En el marco del encuentro Filantropía e Inversión privada: estrechando vínculos para América Latina que se desarrolló en septiembre de 2016 en Miami, se presentaron los primeros resultados de la investigación de actualización[1] del banco de datos de donantes e inversores sociales para América Latina de la Plataforma Alianzas por Latinoamérica – PAL, uno de los esfuerzos de mapeo de donantes más antiguo en Latinoamérica.

El actual proceso de investigación analiza, entre otras cosas, el origen y tipo de los inversores sociales, los focos temático y geográfico de las inversiones, las tendencias a lo largo del tiempo, en el periodo de tiempo comprendido entre 2002 y 2015[2], aunque pone el foco específico de análisis en el lustro 2010-2014.

La información de este estudio ayudará a las organizaciones impulsoras de PAL a delinear la comunidad de donantes para América Latina y el Caribe y a establecer el conjunto de organizaciones primarias a las que se invitará a formar parte de esa iniciativa de colaboración regional.

PAL es la plataforma impulsada por la Fundación Avina, Avina Américas, el Banco Interamericano de Desarrollo – BID y la organización Unidos en Red, como la continuación natural de las acciones emprendidas en el marco del Índice de Donantes para América Latina (iniciativa del BID y Fundación Avina) que se inició en el año 2008.

PAL es un espacio de intercambio de conocimientos e información relacionada a la inversión social de y para la Región, en el cual los actores filantrópicos pueden compartir y comparar sus líneas de acción, estrategias y experiencias, buscando articular y potenciar su trabajo. Como parte de sus actividades, mantiene un catálogo de organizaciones donantes con su perfil institucional y financiero, que está abierto y disponible al público general.

El proceso de actualización de este catálogo se realiza periódicamente, no solo para ofrecer al público la información más correcta posible, sino también para investigar y caracterizar la inversión social para América Latina. Algunas de las investigaciones anteriores pueden ser descargadas desde la biblioteca Innova.

 

¿Quiénes son los inversores sociales que trabajan por Latinoamérica?

La base de datos de PAL cuenta con los perfiles de más de 700 organizaciones de todo el mundo que invierten recursos (financieros o de otro tipo) y cuyo foco geográfico incluye a América Latina y el Caribe. No pretende ser un censo ni un mapeo exhaustivo de este tipo de organizaciones, sino un registro de los principales actores filantrópicos que publican sus datos y reportes de manera online.

Según el origen de sus fondos, la plataforma PAL categoriza a los actores filantrópicos en 6 tipos:

  • Agencias de Cooperación Internacional: organizaciones de origen plurinacional, de carácter público o publico/privado, que reciben sus fondos de inversión de los gobiernos nacionales. Generalmente tienen un foco temático.
  • Donantes Particulares: organizaciones donantes independientes, organizaciones donantes familiares o grandes donantes individuales que entregan fondos desde sus fortunas personales.
  • Empresas Privadas: programas de responsabilidad social corporativa y/o de apoyo social ejecutados dentro de una empresa o grupo empresarial.
  • Fundaciones Empresariales: organizaciones donantes independientes que reciben sus fondos para inversión desde una empresa o grupo de empresas. La principal diferencia con la categoría anterior es que las fundaciones empresariales -al ser entidades independientes de las empresas que las financian- tienen una misión y objetivos propios, no necesariamente alineados a los objetivos de la empresa que le da origen.
  • Gobiernos / Embajadas: agencias de cooperación internacional originadas en el gobierno o embajada de un país.
  • Organizaciones No Gubernamentales / Fundaciones Mixtas: grandes organizaciones que reciben sus fondos (al menos en parte) de un grupo masivo de micro-donantes individuales, y fundaciones que se comportan como ONGs al ejecutar al menos una parte de sus fondos en forma de proyectos sociales.

En base a esta categorización, podemos observar que los donantes son mayoritariamente ONGs/Fundaciones mixtas, que representan el 46,0% del total. Siempre en relación a la cantidad, le siguen las Fundaciones Empresariales (24,6%), las Empresas Privadas (15,7%), los Donantes Particulares (8,2%) y finalmente los Gobiernos/Embajadas y los Organismos de Cooperación Internacional, con el 2,8% y 2,7% respectivamente.

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No obstante, cuando se analiza a las organizaciones donantes por el volumen de recursos que destinaron a la región en 2014 las proporciones son muy distintas: Los Organismos de Cooperación Internacional representan el 75,5% de la inversión total, seguidos de los Gobiernos/Embajadas que aportan el 16,6%. Siguen las ONGs/Fundaciones Mixtas con el 5,6%, las Fundaciones Empresariales y las Empresas Privadas con el 1,1% cada una, y finalmente los Donantes Particulares, representando el 0,1% del total de recursos invertidos en la región.

Analizando las organizaciones mapeadas en PAL en base al país de origen[3], Estados Unidos sigue siendo el principal proveedor de organizaciones filantrópicas para la Región: El 39,6% de los inversores sociales presentes en la base de datos de PAL provienen del mencionado país. El segundo país que más organizaciones aporta es Brasil con el 14,0% del total. Completan el podio México (7,7%), Argentina (7,6%) y Colombia (6,4%). Los demás países se reparten el 24,7% restante.

Tomando como criterio el volumen de recursos invertidos, en 2014 el país con mayor inversión para Latinoamérica fue Japón (13,6%), seguido de Estados Unidos (5,6%), Brasil (1,8%), Noruega (0,7%), Colombia (0,7%) y España (0,5%).[4]

Siempre para el 2014, este mismo análisis puede ser condensado en regiones de origen, lo cual ofrece una perspectiva interesante: cuando los datos se consolidan regionalmente Latinoamérica es la región que más fondos se aporta a sí misma, representando el 28,1%, seguido de Asia con el 13,6%, Norteamérica con el 6,3% y Europa con el 6,1%. Al igual que en el análisis anterior, conviene aclarar que la mayoría de los recursos invertidos en la Región (el 45,8%) provienen de organizaciones con más de una Región de origen (organizaciones globales). Este dato no ha sido desglosado entre los países que componen la base de cada organización global.

Las tendencias filantrópicas para la Región

Cuando se realiza un análisis comparativo de la inversión social para Latinoamérica a través del tiempo, dos hallazgos se perfilan muy claramente: a) la inversión social para la Región está creciendo, pero a expensas exclusivamente de la cooperación internacional, y b) aun cuando se ha reducido en términos generales, la inversión social latinoamericana de origen no gubernamental se está consolidando. A continuación, analizamos individualmente estos hallazgos.

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Como se observa en la gráfica, en términos generales la inversión social en la región ha ido creciendo significativamente durante el último lustro. Sin embargo, cuando se analiza la composición de estas cifras por tipo de organización donante se puede observar que el crecimiento de la inversión es impulsado exclusivamente por los organismos de cooperación internacional. El resto de los tipos de organización ha reducido o mantenido sus montos de inversión durante los últimos 5 años.

Por otra parte, cuando se profundiza un poco más el análisis respecto de la inversión en Latinoamérica en comparación a la inversión total de las organizaciones (incluyendo la inversión que hacen a otras regiones/países) se observa claramente que aun cuando ha crecido, la inversión para Latinoamérica es poco relevante. La Región no es foco prioritario para la inversión social.

Este hecho probablemente se explica por el crecimiento económico que experimentó América Latina durante la década pasada, así como por la re-categorización de muchos de nuestros países de la franja de bajos ingresos a la de ingresos medios, saliendo del foco de atención de las agencias de cooperación.

Respecto a la inversión social no gubernamental, si bien en términos generales se ha reducido, es importante hacer notar que la reducción experimentada por la inversión social latinoamericana ha sido significativamente menor a la sufrida por el resto de las regiones. Este dato -asociado a la distribución de los fondos por región analizada más arriba- permite inferir que la inversión privada en la Región está más fuerte que nunca y se ha consolidado como la fuente primaria de fondos privados para el desarrollo en Latinoamérica.

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Inversión social: ¿Para qué y para quién?

Cuando se analiza el destino de las inversiones sociales de 2014 por temática[5] destaca en primer lugar la inversión para Desarrollo Económico/Negocios/Emprendedorismo, que representa el 21,1% del total. Le siguen Salud y Medicina (15,7%), Movilidad y Espacios Públicos (11,8%), Educación (10,9%) y finalmente Infraestructura (energía, saneamiento, minería) con el 10,5%.

Sin embargo, si hacemos este mismo análisis tomando solo la inversión social privada, las prioridades cambian ligeramente: En primer lugar, se sitúa Salud y Medicina con el 25,2%, le sigue Desarrollo Económico/Negocios/Emprendedorismo con el 20,9%, luego Educación con el 12,9%, Ciencias y Tecnología (11,2%) y por último Medioambiente con 6,3%.

Respecto del destino de los fondos, el 29,1% se dirigen a Brasil, el 14,5% a Colombia, el 13,2% a Perú, el 10,6 a México y el 6,9% a Ecuador. Los demás países latinoamericanos se distribuyen el 25,8% restante.

Inversión Social y los Objetivos del Desarrollo Sostenible

Finalmente, en base a las temáticas abordadas por las organizaciones donantes se realizó un ejercicio teórico para tratar de alinear la inversión social al alcance de los distintos objetivos del desarrollo sostenible en Latinoamérica[6]. En este sentido, se percibe un mayor alineamiento de las acciones a los objetivos:

  • Objetivo nro. 4: Educación de Calidad incidido por el 60,0% de las organizaciones donantes,
  • Objetivo nro. 8: Trabajo decente y Crecimiento económico, 49,5% de las organizaciones,
  • Objetivo nro. 3: Salud y Bienestar, 41,3% de las organizaciones,
  • Objetivo nro. 13: Acción por el Clima, 31,3% de las organizaciones, y
  • Objetivo nro. 16: Paz, Justicia e Instituciones sólidas, operado por el 28,3% de las organizaciones;

Los ODS en los que trabajan menor número de inversores sociales son:

  • Objetivo nro. 9: Industria, Innovación e infraestructura, 3,4% de las organizaciones,
  • Objetivo nro. 12: Producción y consumo responsable, 2,4% de las organizaciones,
  • Objetivo nro. 14: Vida Submarina, 2,2% de las organizaciones donantes,

En base a los primeros análisis y conclusiones surgidos de esta investigación en curso queda bastante claro que la filantropía para Latinoamérica está mutando acorde a los cambios en la coyuntura regional y global. El crecimiento desacelerado de la inversión, que pudiera ser interpretado como una pérdida de capacidad de acción social, representa en realidad una oportunidad excelente para que los actores filantrópicos latinoamericanos se tornen cada vez más relevantes y tengan una mayor y más eficaz capacidad de intervención en relación a los problemas que afectan a la región. Planteado en estos términos, la iniciativa PAL adquiere más preponderancia que nunca, y se convierte en un espacio ideal para consolidar la estrategia regional de desarrollo hacia el desarrollo sostenible.

Fuentes

Citas al pie

[1] El proceso de actualización de los datos contenidos en PAL fue desarrollado por la empresa Zigla Consultores durante el 2do. trimestre del 2016. El proceso consistió en un relevamiento de información primaria y secundaria para la actualización de los datos existentes en PAL, tanto en lo referido a datos de financiamiento como a características generales de las organizaciones. Asimismo, se depuró la base de datos de aquellas organizaciones que actualmente ya no realizan aportes significativos a la región o que ya no operan. Finalmente, se crearon y completaron nuevos campos de datos buscando enriquecer los perfiles de los inversores sociales, así como ampliar la oferta de información disponible para las organizaciones miembros de la Plataforma.

[2] El proceso de actualización del banco de datos de PAL se produjo entre febrero y mayo de 2016. Dado que las organizaciones donantes por lo general presentan sus reportes anuales entre el 2do. y el 3er. trimestre de cada año, los datos registrados -en relación a montos de inversión- solo están medianamente completos hasta el año 2014. Es por ello que este es el año de referencia usado para los análisis.

[3] Para este análisis no se consideran las organizaciones cuyo origen es plurinacional (por lo general los organismos de cooperación internacional).

[4] Cabe destacar que la gran mayoría de los recursos invertidos en la Región (el 75,5%) provienen de organizaciones con más de un país de origen. Este dato no ha sido desglosado entre los países que componen la base de cada organización plurinacional.

[5] El análisis de la inversión por tema se hace sobre los totales de las organizaciones y no sobre los montos de inversión específicos para Latinoamérica, ya que son muy pocas las organizaciones que ofrecen un desglose de sus presupuestos de inversión que permita cruzar las cifras por tema y por país/región al mismo tiempo.

[6] Se trata de un análisis artificial, pues el grupo de organizaciones que han alineado sus acciones a la mencionada agenda de desarrollo es todavía poco significativo. Este análisis representa la interpretación de los investigadores respecto de las acciones de las organizaciones donantes.

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